¿Y tú?

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En la pasada feria del libro de Cáceres, donde por cierto nunca he acudido a presentar ninguno de mis libros, tuve la oportunidad de detenerme y observar con espíritu crítico algunas de las obras que más se vendían, fijando mi mirada especialmente en aquellas destinadas al público infantil o juvenil.

De entre los libros más exitosos destinados a los primeros lectores se encontraban “Los futbolísimos”, una colección muy colorida en donde se entremezclan niños, fútbol y misterio. Sólo pude echarles un vistazo por encima: “El misterio de los árbitros dormidos”, “El misterio de los siete goles en propia puerta”, “El misterio del portero fantasma” y no sé cuántos misterios más. En letras grandes se podía leer que llevaban vendidos más de 700.000 ejemplares, algo que, a la luz de las ventas actuales, se antoja una barbaridad. Pensé que si yo tuviera también 10 o 12 años me encantaría saber que había detrás de esos misteriosos futbolistas. Como digo, los ojeé por encima, al principio con la mirada de escritor, después pensé que leerlos así era un error y me despojé de prejuicios, a aquellos libros había que acercarse con los ojos de niño: el estilo era simple y la historia, aunque no parecía especialmente compleja o misteriosa, evidentemente tenía su gracia. También cruce mi mirada con los libros de mi admirada Beatriz Osés que me observaban desde las estanterías de la mayoría de las librerías, en este caso no tuve necesidad de ojearlos porque mi hija es lectora apasionada de la saga de Eric Vogler y ya conozco del poder de seducción de esas páginas.

Esa misma tarde acudió a la feria el libro el escritor que, en términos de popularidad, reunía al mayor número de seguidores (con mucha diferencia respecto al segundo): Se trataba del autor sevillano conocido como Blue Jeans, y cuya escritura ha encandilado a miles de jóvenes lectores en toda España. También su última obra “Algo tan sencillo como darte un beso” la ojeé con curiosidad. Su lenguaje cercano a los adolescentes, la construcción simple de sus frases, el uso de su jerga tecnológica, las tramas que utiliza, los personajes que pueblan sus páginas, han convertido a este joven escritor en un fenómeno de ventas que ya quisieran muchos de los que le critican.

En otros momentos de mi vida, tras escribir estas líneas, hubiera dejado bien claro que Los futbolísimos y Blue Jeans, representan una literatura con evidente fecha de caducidad, de hecho, armaría un discurso rápido alrededor de lo que es y no es literatura, de lo que se debe publicar y de lo que no, del compromiso del escritor con la realización de una obra que tenga un cierto valor intelectual independientemente de que el texto vaya dirigido a niños, jóvenes o adultos. Pero hoy no estoy en esa tesitura, ahora sólo siento admiración por la capacidad de éxito que han logrado, por haber conseguido aunar alrededor de ellos a semejante cantidad de lectores. El espíritu crítico al que me refería al principio de este texto no iba dirigido por tanto hacia ellos sino hacia mí.

Despreciar aquello que tiene éxito es fácil. Colocarse por encima, desde una supuesta posición cultural más elevada, es lo habitual en estos casos. Minusvalorar a todos aquellos que leen los libros más vendidos resulta de un elitismo cultural como mínimo cuestionable.

Ese desprecio es lo fácil, lo difícil, sin embargo, es mirarse al espejo y simplemente preguntarse con el alma desnuda: ¿Y tú?

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