De jurado rememorando a Helénides

Gracias a mi amiga Rosa Lencero que me propuso y a la Directora de la Universidad Popular del Casar de Cáceres, Isabel Cáceres Galán, durante los últimos meses he tenido la oportunidad de participar como jurado en la XXV edición del Certamen Literario “Helénides de Salamina”, que rinde homenaje al profesor Ángel Rodríguez Campos, personaje casareño mítico, profesor, pedagogo, apasionado por el mundo clásico hasta el punto de que en ocasiones vestía túnica, a la manera de una toga romana, y que se hacía llamar Helénides de Salamina.

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Ayer 29 de Abril se entregaron los premios de este certamen en cuyo jurado, como digo, no sólo tuve la oportunidad de participar sino que además me cupo el honor de presidir.


Aprovecho la ocasión para comentar, para quien no lo sepa, o tenga curiosidad, cual es la labor del jurado en este tipo de certámenes.

Se habían presentado 230 obras, procedentes de diferentes localidades, no solo españolas. Ante tal número de obras es necesario realizar una preselección de las mismas, para ello se dividió la totalidad de relatos entre el número de miembros del jurado, de manera que cada uno eligiera de su bloque las tres mejores obras para someterlas, posteriormente, al criterio de la totalidad del jurado. Eran alrededor de 50 relatos por persona.

En la reunión definitiva cada uno aportó su valoración sobre las obras preseleccionadas, se debatió la calidad y demás aspectos literarios, y se realizó una votación. Sólo cuando se supo ya el título de las obras ganadoras se abrieron las plicas y se llamó a los afortunados.

Este año el primer premio recayó sobre el escritor burgalés, Jorge Saiz Mingo, con su obra Las Yemas Sucias. El segundo premio fue para la madrileña Rosa Mª Fabuel, con A lo largo y ancho del patio de la vida.

Como nota anecdótica diré que las tres obras que ocuparon los primeros puestos salieron precisamente del bloque de cuentos que me tocó preseleccionar.

Ayer se realizó la ceremonia de entrega. El pueblo del Casar de Cáceres es un pueblo pujante y que se sabe movilizar. Hace algunos años participé en la presentación del libro Soñar no cuesta nada, cuyo autor era el casareño Julián Andrada y que fue prologado por mí, en aquella ocasión recuerdo que la Casa de Cultura estaba a rebosar. Ayer, en el mismo lugar, también había mucha gente y eso para un acto eminentemente cultural, en los tiempos que corren, es todo un logro.

A ello estoy seguro que también contribuyó el hecho de que los textos premiados se teatralizaran por la actriz extremeña Coco. Un verdadero hallazgo, todo un reto para ella, y una excelente idea para los organizadores, a quienes felicito desde aquí públicamente.

En suma, todo un placer.