Con la bitácora a cuestas.

Dibujo

En una entrada de mi anterior bitácora os hablaba de los motivos por los que había que tener un blog. Cinco años después de esa entrada me encuentro de nuevo aquí, frente al ordenador, tratando de poner en claro mis ideas delante de este nuevo proyecto que nace sin demasiadas pretensiones, que es consecuencia de la próxima publicación de un nuevo libro, y que, al fin y al cabo, no es más que una manera de volver a tomar vida en la red, de tener presencia para que cuando en alguna cena me pregunten aquello de: «ya me pasaré por tu blog», dando por sentado que lo tengo, no encuentre yo motivos para mirar al suelo.

Ya voy teniendo una edad como para creer distinguir lo que es necesario de lo que no, pero cuántas veces la vida no consiste sino en dejarse llevar. Claudico y me embarco de nuevo en este mundo, ahora con la certeza de saber que muchas de las empresas que se encargan de alojar este tipo de web viven de nuestra propia vanidad, se financian del espejismo que supone creer que nuestros pensamientos merecen la importancia suficiente como para tener un nombre y alojamiento propio, cuando la cruda realidad es que nuestras palabras en la red no son sino gotas de agua que se desvanecen en el océano.

Bienvenido de nuevo a mi blog quien quiera que seas.