No quiero que me incineren

Un árbol

Yo no quiero que me incineren.

No quiero que la última sensación que tenga mi cuerpo de este mundo sea al fuego.

No quiero que me queme nadie.

Yo quiero ser enterrado, cuando llegue mi hora, a la manera del hombre antiguo,

si es posible alejado de un nicho frío en donde la tierra no perciba mi olor.

Quiero que mi cuerpo descanse bajo tierra,

que las raíces se nutran de mi cuerpo,

que los árboles se coman mis recuerdos y mis sueños,

y sólo entonces,

los arrojen desde sus ramas al azul y al viento.

 

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