La palabra inmortal

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A la literatura se puede llegar desde muchos caminos, yo elegí la poesía, la pasión que he sentido hacia los poetas no la he sentido igual hacia ningún novelista. Ya me referí  a ello en este blog, cuando hablé de mis amigos poetas.

Hoy quiero hacer una reflexión a cargo de uno de ellos, de Jorge Manrique, aquel poeta antiguo, hijo de un noble castellano que peleó contra los moros y a favor de la Reina Isabel de Castilla. Jorge Manrique, como otros muchos hombres, sentía una profunda admiración hacia su padre, y esa admiración, a la postre, le llevó a componer una obra inmortal por la que todavía se le recuerda: Las coplas por la muerte de su padre.

Él pudo haber reflejado su amor de otras muchas formas, pero lo hizo de una manera que le permitió pervivir en el tiempo: escribiendo.

El cuerpo de Jorge Manrique hace mucho que desapareció de la tierra, es posible que ya no queda de él ni su ceniza, pero el respeto por su padre, su admiración, su amor, su dolor por la pérdida, su desencanto con la vida, con los triunfos, con el poder, su pensamiento en fin perdura, le sobrevivió y nos alcanza aún hoy con toda la fuerza con la que fue escrito:

… Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer;
cómo después de acordado
da dolor;
cómo a nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor …

Escribir, publicar, dejar que tus palabras se adhieran al molde inmaculado del papel, permitir que tus pensamientos recorran como hormigas por el leve transcurrir de una página, y dejarlo abandonado, finalmente, hacia la oscura eternidad del tiempo. Tal vez alguien, en el futuro, repare en ese papel, en esa obra, y tus palabras entonces volverán a la vida y se sentirán de igual forma, como yo ahora vuelvo a sentir la melancolía, la tristeza y la admiración de Manrique al evocar a su padre.

También escribir es eso.

2 comentarios en “La palabra inmortal

  1. Bonita reflexión y justísimo homenaje a Jorge Manrique, que efectivamente, con esa sensibilidad fue capaz de glosar a la muerte de su padre, muerte que hizo inmortal.

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