Charla en el Instituto Al-Qázeres

El pasado 18 de diciembre tuve la oportunidad de volver al instituto Al-Qázeres donde ya estuve hace unos seis años, recién publicada mi novela “Los viajes de Lucas Ventura”. Desde entonces han sucedido nuevas tramas, nuevas historias, nuevas publicaciones, nuevos lectores, nuevas novelas y nuevos personajes. Pero eso no quita que de vez en cuando vuelva echar la vista atrás y me tope de nuevo con la mirada de mi viejo amigo Lucas Ventura. Hay libros que uno arroja al lago inmenso de la literatura y caen y se hunden sin hacer apenas ruido, como barcos de papel que se deshacen, otros en cambio perviven y se resisten al olvido, aguantan los envites de los años con dignidad suficiente como para que se les recuerde y, en el caso de Lucas Ventura, raro es el año en el que no me llaman de algún instituto o de algún club de lectura para hablar de él. Y aunque a mí me cueste ya algo más reconocer su imagen, que durante tanto tiempo pervivió en mi imaginación, todavía lo percibo como un viejo amigo.

También tuve la oportunidad de hablar de “Los extraños sucesos del bloque sin ascensor”, para los que no lo sepan es un libro que nació en un momento de cambio y un poco desamparado. Por eso le tengo especial cariño. Esa comunidad disparatada y poética que habita en un edificio inmenso donde cualquier cosa es posible, estoy seguro de que habría tenido más tirón con un poco más de apoyo editorial. A pesar de todo siempre surgen lectores y eso forma también parte de la magia de la literatura.

Fue un día intenso, pero de esa intensidad que se agradece, que permanece en la memoria durante mucho tiempo como el sabor de un buen pastel. Agradezco al Instituto que de nuevo volviera a contar conmigo, especialmente a Coro y a Mari Luz por el esfuerzo y cariño que pusieron en esta actividad, y por supuesto a todos los alumnos que acudieron a las charlas por sus preguntas, su interés y su comportamiento. Fue un verdadero placer.

Os hago una copia del contenido que hicieron sobre mi visita en la página web de la biblioteca del centro: http://verbal-qazeres.blogspot.com.es/2017/12/encuentro-literario-con-el-escritor.html

Antes de irnos de vacaciones, hemos querido despedir el año con un acto muy especial para nosotros, organizado por los miembros del Departamento de Lengua y por nuestra Biblioteca. Me refiero al encuentro literario con con el escritor cacereño Antonio González Prado, autor de libros como Rosa TerrosaLos viajes de Lucas Ventura y Los extraños sucesos del bloque sin ascensor. Precisamente son estos dos últimos libros los que hemos leído, trabajado y disfrutado en clase de Lengua con los alumnos de 3º y 1º de ESO respectivamente.

En las fotos podéis ver algunos de los trabajos que los alumnos de 3º han realizado con su profesora Mariluz Domínguez tras la lectura de Los viajes de Lucas Ventura.  

Y, como los alumnos de 1º se empeñaron en ahorrarme la tarea de presentar a nuestro novelista, os dejo aquí la presentación que ellos hicieron:

“Como él mismo dice en su texto “A modo de autobiografía”, Antonio nació en Cáceres en 1970 y sus primeras lecturas fueron sobre todo cómics y tebeos, aunque podemos decir que su encuentro con la literatura más “culta” le llegó de la mano del poeta Miguel Hernández, de quien dice literalmente que “aquello supuso una revolución en mi forma de escribir, de pensar e incluso de vivir. Tendría yo 19 años”. Quizás luego él nos pueda explicar más detenidamente en qué consistió esa revolución, aunque suponemos que está relacionada de alguna manera con su amor por la poesía.

Además de poemas, Antonio González Prado ha escrito también textos en periódicos y revistas de nuestra región, actividad que ha compaginado siempre con su trabajo de informático, al que llegó haciendo una carrera que no le satisfacía del todo. Este es otro tema del que podías hablarnos luego, Antonio: ¿entonces la técnica y las letras no están tan reñidas como a primera vista puede parecer?

Pero por lo que realmente conocemos a este escritor es por sus textos narrativos, cuentos y novelas como Rosa TerrosaLos viajes de Lucas Ventura y el libro que hemos leído nosotros: Los extraños sucesos del bloque sin ascensor.

En otro texto de su blog titulado “Algo de mí”, Antonio González Prado afirma que le gusta contar historias y mucho más imaginarlas. Pero eso no significa que lo que más desee en la vida sea dedicarse de manera profesional a la escritura porque, aunque no lo creáis, tenéis delante de vosotros a un auténtico aventurero. Suyas son estas palabras: “yo querría ser el capitán de un barco abandonado y atravesar el Cabo de Hornos rodeado de rayos y centellas, aullando desde el mástil más alto y con mi capa negra desafiando al viento”.

Bueno, Antonio, esperamos que nos puedas explicar de dónde proceden estas ansias de aventuras y si ves posible que estos sueños tuyos se cumplan algún día. De nuevo te damos las gracias por haber venido a nuestro centro y a todos vosotros os deseamos que aprendáis mucho de este escritor, Antonio González Prado”.

Así es que, desde la Biblioteca del IES Al-Qázeres, os animamos a que os asoméis a la obra de este novelista. Estamos convencidos de que sus libros son geniales para enganchar a nuestros alumnos al vicio de la lectura como disfrute y aprendizaje. 

 

Rosa Terrosa

Tras una larga travesía en el desierto, en donde colaboré en el Periódico Extremadura, haciendo un artículo de opinión semanal, en el Diario Hoy, publicando esporádicas reseñas de actos culturas, y en revistas como la Revista Alcántara en donde tenía una sección particular, la literatura volvió a pasar a mi lado en forma de cuentos infantiles. Rosa Terrosa es un libro al que le tengo especial cariño, no seré yo el que hable de sus bondades, pero es verdad que tenía algo que enganchaba fácilmente a los más pequeños.

Ya sé que también ayudaron las ilustraciones de María Polán, pero el suceso fue que el libro fue pasando de boca en boca, y llegó a oídos de colegios distantes y de lectores distintos. Algunos de esos colegios, impulsados por ese boca a boca, me invitaron a acudir a sus aulas para hablar con los alumnos del proceso de creación y todo lo que conlleva. Cuando recitábamos poesía desde el atril, a menudo éramos conscientes de que el auditorio no se estaba enterando de nada, la poesía no siempre está diseñada para ser recitada en alto, ni está hecha para todos los oídos, sin embargo un auditorio de niños es otra cosa, ahí la imaginación fluye libre, si no les gustas se aburren y te lo dicen, y si eres capaz de conectar con ellos, tienes el triunfo asegurado. Eso fue lo que me pasó en uno de los colegios a los que fui invitado tras publicar Rosa Terrosa, se trata del Colegio Manuel Pacheco de Badajoz . Antes de acudir, su directora, Maribel Rodríguez, me puso en guardia respecto a las peculiares condiciones que rodean a ese colegio: está situado en un barrio marginal, con un alto porcentaje de delincuencia, mucho abandono escolar y escasa concienciación cultural en las familias. La primera vez que fui pensé que la profesora se había excedido en sus precauciones, a la luz del día el barrio de “Suerte de Saavedra” no deja de ser un barrio más o menos normal, sin embargo nada más entrar en el colegio, otra profesora me relató un tiroteo que se había producido en las puertas del colegio la tarde anterior, con lo que entré en las aulas…, como lo diría… un poco acongojado.

Un niño es un niño, aquí y en Tombuctú, da igual que sea gitano, o payo, si le cuentas un cuento y le gusta, sus ojos se abren y su curiosidad se espolea. Algunos, los más duros, tardaron más en caer en mis garras, los otros, los más predispuestos, no se soltaban de mi pantalón. Llegué a casa exhausto, porque lo que yo imaginaba como una charla de una hora a un grupo de escolares, se había transformado en un diálogo personal con cada uno de los cursos del colegio. Cuando regresé, traía un buen cargamento de dibujos y de marcapáginas que realizaron aquellos chicos, y que yo guardé adecuadamente en mi cofre del tesoro.A las pocas semanas recibí una nueva llamada de la directora del colegio. En este caso el asunto era distinto. Maribel me proponía una idea: ¿Por qué no utilizaba a Rosa Terrosa, con quien los chicos estaban familiarizados, para que, a través de ella, les mostrase diversos aspectos geográficos y culturales de nuestra región? Ellos podrían localizar leyendas o recetas de cocina y mandármelas por correo, mientras yo las hilaba y construía con ellas una historia. Se estaba gestando mi próxima novela: “Los viajes de Lucas Ventura”

Entrevista en el Periódico Extremadura

Entrevista aparecida el 29 de febrero de 2006.

Se puede ver aquí:

  • Autor  Antonio González, con su libro, en Santa María. - Foto:FRANCIS VILLEGAS

Antonio Jesús González ha presentado esta semana el libro de cuentos Rosa Terrosa, su primera obra de literatura infantil.

–¿Qué le inspiró para el libro?

–La inspiración me viene de mis charlas con los niños, de su fantasía, en algunos casos, cercana a la mía. Me inspira su capacidad de imaginar cualquier situación por disparatada que sea.

–¿Qué cuentan sus cuentos?

–La relación de una niña extremeña, que se llama Sofia, con su entorno, quien, tras perder su nombre en el bosque que la rodea, es conocida como Rosa Terrosa, y como ella se acerca a distintos hechos que le ocurren, pero siempre desde un punto de vista mágico y fantástico.

–¿Qué puede encontrar un niño en su libro de cuentos?

–Las experiencias de una niña de su edad, y en un contexto geográfico que le puede resultar próximo.

–¿A quién va dirigido el libro?

–El libro es una exaltación de la fantasía, del deseo de volver a ser niño. El lector natural es un niño de 5 a 10 años, pero lo puede leer el adulto que quiere desintoxicarse de sus preocupaciones cotidianas. Es un recorrido por la fantasía, por la ceniza que deja la infancia en cada uno.

–Fenómenos como Harry Potter, ¿perjudican o ayudan?

–La sociedad convierte muchas veces al niño en un no lector. El niño nace lector y nuestra obligación es que ame la lectura. El fenómeno de Harry Potter ha enganchado a niños y adultos a la literatura infantil o juvenil, e incluso la ha dignificado, porque en determinados ambientes se considera un género menor y yo no estoy de acuerdo con eso.

Con el club de Lectura de Historia de la Biblioteca Pública de Cáceres

Una publicación es a menudo como un barco de papel arrojado al lago, en ocasiones el barco se hunde a la mínima tempestad, pero a veces sucede que el barco sigue a flote navegando siempre mar adentro, movido por un viento del que ni siquiera el autor es consciente.
Eso está sucediendo con Los Viajes de Lucas Ventura. Sigue funcionando el boca a boca, sigue habiendo Institutos que lo recomiendan, siguen apareciendo lectores nuevos y páginas que hablan de él. Yo lo dejo ir, como una criatura de papel a la que se le ha dado el don de forjar su ruta.
A finales de Mayo de 2012 recibí una amable invitación de Antonio Rodríguez González, Antonio Norbano para los blogueros, que es el Coordinador del Club de Historia de la Biblioteca Pública de Cáceres para participar en una charla de fin de curso con los lectores que han tenido a bien leer mi libro. Este Club de Lectura se dirige fundamentalmente al análisis de libros de carácter histórico, lecturas que complementan, gracias al empuje de su coordinador, a través de viajes, conferencias o encuentros con autores de las obras tratadas, como fue el caso.
Tener un encuentro con lectores es para cualquier escritor un motivo de fiesta, así lo fue para mí, habituado a conversar con lectores juveniles me apetecía tomar contacto con la visión de otro tipo de lectores con una edad, en este caso, superior a la mía. La experiencia fue realmente grata y quiero dejar desde aquí mi agradecimiento a todos los que asistieron por la amabilidad y el cariño con que me recibieron.
También quiero agradecer expresamente a Antonio Rodríguez su aportación como historiador a la charla y valorar desde aquí a las personas como él que se implican con la cultura de una manera altruista y generosa, rompiendo con ello la imagen que se tiene de cierta juventud apática y sin compromiso.
Necesitamos las manos de personas como él y como los que me acompañaron aquella tarde para espolear los ejes de esta sociedad en decadencia.